Estar en Dicom, no ser ordenado a la hora de pagar las deudas, no poseer una antigüedad laboral e incluso en la empresa en la cual se trabaja, son situaciones que influyen a la hora de pedir un crédito de consumo.

Héctor Meyer, director de FCEE de la Universidad Mayor señala que “La antigüedad de la persona, el tipo de contrato, la empresa donde está trabajando (porque es distinto desempeñarse en una líder que para un contratista constructor), son factores que pesan a la hora de entregar un crédito”.

Opinión similar es la que tiene Andrés Blake, decano de la Facultad de Negocios y Marketing de la Universidad del Pacífico, quien afirma que “en general los bancos y casas comerciales ven si la persona tiene ingresos propios que te permitan sostener esa cuota mensual, pero si éste no es constante, es difícil que den el crédito”.

¿Y cuál es la situación respecto al Aval?

Es el “seguro” en caso de que el deudor no pague.

-Que lo exijan depende del monto del crédito y el plazo.

- Además debe tener igual o mejor situación que el deudor y estar “limpio”.

- Si tiene un nivel de endeudamiento, debe ser aceptable, es decir, que la cuota no sobrepase el 25% de su sueldo.

-Si tiene más de 60 años, es complicado que lo acepten. Calculan su patrimonio y situación financiera.

En relación a los exámenes, si usted es una persona de sobre 40 años, es probable que el banco le solicite exámenes médicos, ya que la compañía del seguro los pide para evaluarlo. La situación se da sobre todo al pedir créditos hipotecarios, los cuales son a 20 años por lo general.

En cifras, 36 meses es el tiempo más usual para los créditos de consumo, en cambio, los hipotecarios son hasta 30 años y ahí se exige un aval, en el cual se tengan antecedentes limpios.