Uno de los sistemas que se aplica al momento de conseguir personal, es la contratación mediante boletas de honorarios. Y como todos sabemos, la empresa que ocupa esta medida, se ahorra bastante dinero al hacerlo.

Trabajar con Boleta tiene aspectos positivos y negativos. Una de las cosas buenas, es que cualquier persona puede emitirla una vez que haya iniciado actividades en Servicio de Impuestos Internos – Chile. Normalmente, quienes emiten este documento, son aquellos profesionales que efectúan labores adicionales a las de su trabajo habitual. O, simplemente, aquellos que están empezando a trabajar bajo el típico sistema de los “tres meses a prueba”. Para hacer este escrito, no existe un rango de edad determinado, tampoco un límite en la cifra de dinero para realizar la boleta.

Uno de los aspectos negativos, cuando se trabaja bajo la emisión de boleta, es que queda a responsabilidad de nosotros, todo lo que corresponde al pago de las leyes sociales; llámese esta AFP, seguro de cesantía y cotización de salud. Pues, tampoco obtenemos ni un tipo de antigüedad laboral, que nos respalde si esta es solicitada en algún momento para diferentes tipos de tramites (créditos hipotecarios, consumo, automotriz, etc.).

Por otra parte, una de las posibles ventajas a la hora de boletear, es cuando la persona recién está ingresando al mundo laboral. Momento en el cual, no tiene tiempo de cumplir con horarios y reglas que establece un trabajo de tiempo completo. Asimismo, cuando se realiza la práctica profesional. El otro punto que juega a favor, es el hecho de no estar ligado a un sistema que, por lo mismo, da pie para poder desempeñarnos en otras labores. Y lo mejor, es que después de un periodo de “boletear”, se viene la devolución de impuestos que, por suerte, siempre nos salva en el periodo de “las vacas flacas”.

Cuando se trabaja bajo contrato, cambia rotundamente el panorama. Pues, es nuestro empleador el que se encarga del pago de nuestras leyes sociales. Además, el pertenecer a una empresa contratado, nos da privilegios como el poder acceder a una gratificación monetaria, a los bonos y beneficios colectivos que ésta pueda tener y a un seguro laboral contra accidentes de trayectos o enfermedades laborales. A esto, ninguno de nosotros tiene acceso cuando “boleteamos”.
Algunos puntos negativos de trabajar bajo este documente, es cuando nos exponemos a variantes de tipos de contrato, como el famoso denominado “a plazo fijo”. Con lo anterior, nos pueden estar renovando el contrato cada 3 meses, con el fin de no generar antigüedad. De este modo, la empresa se ahorra el pago por concepto de indemnización (un mes de sueldo por año trabajado).

Cuando se es profesional y se trabaja bajo estas condiciones, nos arriesgamos a un máximo de 2 años antes de ser indefinido, según lo estipula la Dirección del Trabajo en el capítulo Nº 4 Articulo 159 del Código del Trabajo(más detalles ¿Es procedente la suscripción de contratos sucesivos a plazo fijo? – Centro de Consultas. Dirección del Trabajo. Gobierno de Chile.).

También existe el contrato por “reemplazo”. El anterior, está ligado al término de este evento, sin la necesidad de que se renueve. Esto hace tener incertidumbre de cuál será nuestro futuro laboral, puesto que dependerá del retorno de la otra persona a su inicial puesto de trabajo. Este documento, también tiene como objetivo el no pago de indemnización alguna, ya que se renueva de forma mensual.

En síntesis, ambas situaciones tienen sus pro y contras. Lo que importa, es que conozcamos lo bueno y lo malo de ambas condiciones, con el fin de saber cuál es la opción más conveniente para nuestros propósitos.