“El sueldo mínimo debería ser transformado en un sueldo ético”, fueron las declaraciones de Monseñor Alejandro Goic, que lograron una vez más posicionar el debate de la necesidad de mejorar los ingresos de miles de trabajadores. “En el sentido de que por lo menos todos  los que puedan, no paguen el sueldo mínimo legal, sino que  por lo menos 250 mil pesos. Eso sería un primer paso”, afirmó Goic el año 2007.

Media década después se promulgó el Ingreso Ético Familiar, un proyecto de ley del gobierno de Sebastián Piñera aprobado hace casi un año. Consiste en una serie de bonos que ayudan a las familias en extrema pobreza.

¿Cuál es la diferencia entre la idea propuesta por Goic y la iniciativa gubernamental? “De Salario Ético se comenzó a hablar de Ingreso Ético, diferencia no sutil, ya que en el segundo, se añaden las transferencias del Estado y se podría desvincular de la idea genuina de Goic de que las empresas pagarán mejores sueldos”, analiza Gonzalo Durán Sanhueza, Economista de la Fundación SOL.

Por otro lado, “también se añadió el apellido ‘familiar’, desligándolo de la persona, o del trabajador. Lo importante son las familias”, explica Durán.

Efectivamente, si bien se podrían considerar que son ideas similares, el Ingreso Ético Familiar es bastante diferente de la propuesta original de Goic. Al no ser las empresas las que incurren en el gasto, sino el Estado, no se trata de un verdadero sueldo. Por lo demás, los ingresos se traducen, principalmente, mediante un programa asociado a la entrega de bonos, los cuales se extinguen al cumplir 24 meses de beneficios.

¿Y cuáles son las ayudas a las cuales se puede acceder?  Al Bono Base Familiar y al Bono de Protección. Además existen los  Bonos por Deberes, en donde se incluye el de Control Niño Sano y Asistencia Escolar; y los Bonos por Logros, los cuales consideran los beneficios llamados Logro Escolar y Trabajo Mujer.

Este programa gubernamental se encuentra dirigido a 170 mil familias de extrema pobreza, es decir, más de 472.732 chilenos, que representan el 2,8% de la población, según la encuesta Casen 2011. Asimismo, también está destinado a todas aquellas personas y familias que estén en situación de vulnerabilidad o cumplan con algunas condiciones específicas, como vivir en la calle o tener más de 65 años, vivir solo o con una persona y estar en condiciones de pobreza.

“Por tanto, la orientación es otra. Es una política que busca acabar con la extrema pobreza (…) Conviene entonces, no perder de vista el famoso ‘sueldo ético’. Este proyecto ha pasado por el lado de la idea de Goic sin mirarla, esquivando así la delicada situación de los salarios en Chile”, consideró el economista.

Asimismo, el propio religioso se pronunció al respecto, luego de la aprobación del la ley en mayo del año pasado. “Conforme en cuanto que hay un apoyo a las familias más vulnerables, sin duda que eso será siempre bienvenido, pero yo quisiera una economía que humanice al ser humano (…) y que sea capaz de dar sueldos. Y que ojalá el día de mañana no tengamos necesidad de subsidios”, fue el juicio de Goic.

Más allá de las diferencias entre la idea patentada por el ex Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, y actual vicepresidente de la misma, y el Ingreso Ético Familiar, la discusión sobre el sueldo mínimo y ético sigue vigente.

Hace tan sólo un par de días, el Senado rechazó el salario mínimo de $205 mil. En la oportunidad, dos senadores volvieron a recordar la idea fomentada por Goic. Uno de ellos, Andrés Zaldívar, pidió al Gobierno tener la mente abierta “para una discusión que realmente nos lleve a un salario mínimo ético”.

¿Crees que se debe avanzar hacia la real implementación de un “sueldo ético”?